En las diversas prácticas de Ananda Marga, siempre se refuerza la importancia de mantener la ideación. En otras palabras, es esencial tener conciencia del significado e intención de lo que estamos practicando. Esto también se aplica al kiirtan, Baba nam kevalam. Repetimos estas tres palabras tantas veces que no siempre conseguimos mantener en la mente el poderoso significado detrás de ellas, o no lo entendemos tan profundamente.

El significado más conocido y divulgado de Baba nam kevalam es «todo es una expresión del amor». Aunque esta traducción sea inspiradora y, esencialmente, correcta, es una aproximación de la traducción literal del kiirtan. Aunque hay variaciones de acuerdo con cada acarya o margii, en general se entiende lo siguiente:

BABA – Adorado, Bien amado, Precioso. La entidad más querida para alguien, a quien dedicamos toda nuestra devoción.

NAM – Nombre, Expresión, Manifestación. El origen de toda manifestación, así como la naturaleza de los nombres, es el sonido, que a su vez es una vibración.

KEVALAM – Sólo, Único. Un continuo sin ningún intervalo.

Entonces, si imaginamos el significado del kiirtan como un iceberg, que va desde el entendimiento más inmediato o general hasta capas cada vez más profundas, tenemos justo debajo de «todo es una expresión del amor», otro significado: “sólo el nombre del más amado». Si vamos a investigar lo que estas palabras implican, podemos ir aún más profundo: «continuamente, sin descanso, en todo lo que existe, siento la vibración de la Entidad más preciosa para mí».

Si se sumerge más, se encuentra nuevos sentidos. El kiirtan, de hecho, es como un sutra o un shloka – una frase corta a partir de la cual se puede generar infinitas reflexiones. Cada devoto, teniendo conciencia del significado fundamental y común para todos, podrá crear una relación íntima con esas palabras, de modo que su ideación se haga personal y fuerte.

Devashish (Donald Acosta, Puerto Rico/Brasil) describe Baba nam kevalam de la siguiente forma: «El universo es un océano de conciencia. Pensamos que estamos separados, como una gota, pero de hecho somos el océano. El océano surge en diferentes olas – una ola es una persona, un árbol, una estrella. Aunque el océano está compuesto de una infinidad de olas, es el mismo océano. Cantando el mantra intentamos sentir que todo es la expresión de una sola conciencia. Son simplemente ondas del Alma Universal.”

En el artículo «The Secrets of Mantra» (Los Secretos del Mantra), Alok Joddha Hernández argumenta que aunque la noción de lo divino como una Conciencia sin forma sea un concepto impersonal, nosotros, como seres humanos, no somos impersonales. «La belleza de la meditación es que cuando empezamos a sentir la existencia de esa Conciencia Cósmica dentro de nosotros, no la sentimos como un ‘absoluto’ impersonal, filosóficamente seco – la sentimos como algo más cercano a nosotros que nuestros propios pensamientos, más precioso que nuestros propios sentimientos – algo que ha estado con nosotros desde el principio de nuestra existencia y que jamás, bajo ninguna circunstancia, saldrá de nuestro lado – nosotros la sentimos como si fuera nuestro amado más íntimo. Nada de eso es una cuestión de ‘fe’, como las religiones tan enfáticamente nos predican, es una cuestión de experiencia directa y no mediada.

Para él, la belleza de la palabra «Baba» es que los nombres de entidades como Jesús, Buda (o incluso Anandamurti) poseen atribuciones específicas, o sea, se refieren a personas encarnadas en cierto tiempo y lugar. Es decir, por más expandidas que sean, son entidades atrapadas por una cierta historia. Él explica que «la belleza y simplicidad de Baba nam kevalam es que ‘Baba’ no es el nombre de una entidad – es el nombre de una relación. Es ahí donde reside el verdadero poder del sentido ‘ideológico’. ‘Baba’ es una palabra sánscrita cuyos orígenes etimológicos apuntan a una entidad que es la más cercana y la más querida para nosotros. Es un término de cariño, como ‘querido’ o ‘amor’. Para citar a un querido amigo mío, ‘nadie firma un cheque como ‘querido’ o ‘amor’. Lo mismo vale para ‘Baba’. Baba, siendo el nombre de una relación que tenemos con el divino, es una relación que cambia constantemente con el tiempo – minuto a minuto y momento a momento.

Por eso, él afirma, Baba es el absoluto que nuestra mente no puede comprender, traducido en una relación muy personal e íntima. Baba nam kevalam, por lo tanto, es un mantra que «acepta la realidad emocional de ser un ser humano», pues al mismo tiempo que es «universal en la teoría» (pues su ideación habla de una Consciencia Cósmica sin forma e infinita), es «personal en la práctica» (pues la ideación también contempla la relación íntima que mantenemos con la entidad más amada por nosotros). En su visión «Baba siempre cambia y, sin embargo, nunca cambia; Baba, en última instancia, es nosotros mismos».

¿Y tu? ¿Cómo traduces el kiirtan Baba nam kevalam? ¿Qué ideación usted mantiene en su mente mientras canta? Comparta aquí con nosotros, en los comentarios.

Por Gurucaran (Gustavo Prudente)

Lea el artículo de Alok Joddha en su totalidad (en inglés): https://alokjoddha.wordpress.com/2011/10/08/the-secrets-of-a-mantra/

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